lunes, 18 de marzo de 2013

LESIONES DEL PLEXO BRAQUIAL DEL RECIÉN NACIDO


Enfermería, recién nacidos, neonato, salud

Las lesiones del plexo braquial son consecuencia del estiramiento causado por la distocia de hombros, extracción de nalgas o hiperabducción del cuello en las presentaciones cefálicas. La lesión puede deberse a un simple estiramiento, a una hemorragia en el interior del nervio, al desgarro del nervio o de la raíz o al arrancamiento de las raíces con lesión concomitante de la médula cervical. Pueden observarse lesiones traumáticas asociadas (p. ej., fracturas de la clavícula o del húmero o sub-luxaciones del hombro o de la columna cervical).

Las lesiones del plexo braquial superior (C5-6) afectan a los músculos que rodean al hombro y al codo, mientras que las del plexo inferior (C7-8 y D1) afectan sobre todo a los músculos de antebrazo y de la mano. El pronóstico dependerá de la localización y el tipo de lesión de la raíz nerviosa.

La parálisis de Erb es una lesión del plexo braquial superior que provoca aducción y rotación interna del hombro con pronación del antebrazo; es frecuente la parálisis homolateral del diafragma. El tratamiento consiste en la protección del hombro para evitar los movimientos excesivos, inmovilizando el brazo a través de la zona superior del abdomen y evitando las contracturas mediante ejercicios pasivos en el arco de movimientos de las articulaciones afectadas, realizados suavemente todos los días a partir de la primera semana de vida.

La parálisis de Klumpke es una lesión del plexo braquial inferior que provoca parálisis de la mano y la muñeca, a menudo asociada a un síndrome de Horner homolateral (miosis, ptosis, anhidrosis facial). El único tratamiento indicado consiste en la práctica de movimientos pasivos.

Ni la parálisis de Erb ni la de Klumpke se asocian habitualmente a pérdidas de sensibilidad demostrables (lo que sugiere un desgarro o arrancamiento). Estos cuadros suelen mejorar con rapidez, aunque pueden persistir algunos déficit. Si pasados 3 meses sigue existiendo un déficit significativo, puede ser conveniente practicar una RM para determinar la magnitud de la lesión del plexo, las raíces y la médula cervical. En ocasiones, resultan útiles la exposición y la reparación quirúrgicas.

Cuando la lesión afecta a la totalidad del plexo braquial, la extremidad superior se encuentra inmóvil y suele haber una pérdida de la sensibilidad. La presencia de signos piramidales del mismo lado indica un traumatismo asociado de la médula espinal. Debe hacerse una RM. El crecimiento de la extremidad afectada puede resultar afectado y el pronóstico en cuanto a la recuperación es malo. El tratamiento puede comprender una exploración neuroquirúrgica. La realización de ejercicios pasivos del arco de movimientos puede prevenir las contracturas.

OTRAS LESIONES DE LOS NERVIOS PERIFÉRICOS
Las lesiones de otros nervios periféricos (p. ej., radial, ciático, obturador) son raras en el RN y no suelen estar relacionadas con el parto. En general, son secundarias a traumatismos locales (p. ej., inyección en el nervio ciático o en su vecindad, necrosis grasa sobre el nervio radial). El tratamiento consiste en la colocación en reposo de los músculos antagonistas de los paralizados hasta que éstos se recuperen. Rara vez está indicada la exploración neuroquirúrgica del nervio. La mayoría de las lesiones de los nervios periféricos se recuperan por completo.


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